Poemas recomendados de El Salvador

Poemas recomendados de El Salvador

El Salvador, un país de contrastes y belleza singular, donde cada verso refleja la fuerza, la esperanza y la lucha de su gente. La poesía salvadoreña, profundamente arraigada en su historia y sus paisajes, se alza como un grito de resistencia y de amor a la tierra. Desde las montañas hasta las costas, cada palabra se convierte en un puente que une el pasado con el presente, las alegrías con las penas. Les invito a sumergirse en estos poemas, que son un reflejo sincero de la identidad salvadoreña, una invitación a sentir el alma de un pueblo lleno de historia, coraje y pasión.
Edgardo Alfredo Espino Najarro

“Árbol de fuego”

Son tan vivos los rubores

 

de tus flores, raro amigo,

que yo a tus flores les digo:

«Corazones hechos flores».Y a pensar a veces llego:

Si este árbol labios se hiciera…

¡ah, cuánto beso naciera

de tantos labios de fuego…!Amigo: qué lindos trajes

te ha regalado el Señor;

te prefirió con su amor

vistiendo de celajes…Qué bueno el cielo contigo,

árbol de la tierra mía…

Con el alma te bendigo,

porque me das tu poesía…Bajo un jardín de celajes,

al verte estuve creyendo

que ya el sol se estaba hundiendo

adentro de tus ramajes.

Roberto Armijo

Incógnitos ángeles

trizaban el agua insomne del miedo

en mis lentos ojos de niño

y trémulo buscaba la cabellera de mi madre

en el ángelus

cuando las sombras hinchaban el sonido de los árboles

y resbaladas luces muertas caían en la estancia

donde mi abuelo auscultaba el corazón antiguo de la Biblia

La tarde era en mis ojos un inmenso silencio

con pequeños elfos que temblaban en los vidrios

mirándome con desolada tristeza

El temor a la noche me invadía

y solitario buscaba el corazón en los ojos de mi madre

porque yo desde que fui un soplo

tuve miedo al misterio iluminado de la noche

y en mi cuarto temblaba al escuchar el viento en los ramajes

y hundía en la almohada la cabeza en congoja

porque creía que una mano

que unos ojos en las tinieblas me buscaban

y que un roce helante me besaba los labios

y me dejaba la piel húmeda de tristeza.

Rafael Mendoza

“Con el alma a media asta”

Decido

No volver a llorar

Pues ya no puedo.Propongo

No volver a reír

Pues no me sirveDeploro

No poder ya gritar

Pues no hay oídos.Lamento

No llegar a morir

Porque estoy muerto.